sábado, 19 de octubre de 2013

IV


Transcurrieron los días, las semanas, los meses… y no notaba ninguna mejoría. Me encontraba solo sin ninguna solución al malestar. De este modo me era muy difícil vivir, pensaba en que la mejor solución a una vida así era la muerte. Tenía 48 años y por lógica me quedaba mucho tiempo  de vida, pero que clase de vida es la que tendría, aquello no era vivir, era padecer una angustia constante sin ninguna alternativa. Así iba a transcurrir el resto de mi existencia. Me revelaba a que de este modo fuera, siempre había sido un luchador y no me podía dejar vencer. Debería hallar una solución, pero no sabía a quién recurrir. 
Le dije a mi mujer que sería preciso visitar a un psiquiatra para que me tratase y me diagnosticara cual era el mal que padecía. No podía continuar por mucho tiempo soportando aquellas sensaciones tan horrendas, debería haber alguna solución.
Varios familiares me dijeron que tenía aspecto de enfermo y era cierto, el rostro lo tenía desencajado y cada día que pasaba me era más difícil terminarlo. Nada me dolía y, sin embargo, notaba en mi interior que me consumía; una desazón tremenda agitaba todo mi ser. Era como estar nervioso las 24 horas del día y sin posibilidades de encontrar la tranquilidad, recurría a mil maneras de serenarme: escuchando música, pensando en cabalgar por el campo, ideándome viajes. Nada lograba que encontrase el bienestar. Seguir viviendo de este modo era demencial, alguna solución debería haber. Pero quien sería el que me la proporcionara.
Por aquellas fechas hice una escapada familiar a Almería, para visitar a unos amigos. Uno de ellos era médico y cuando le conté lo que me estaba ocurriendo, me indicó que debería ponerme en manos de un neurólogo, que con seguridad me diagnosticaría mi enfermedad.

1 comentario:

  1. Me encuentro bastante identificada contigo.Yo ya he pasado por esto y como tu me encontre perdida sin saber donde acudi e inclusive cuando me lo diagnosticaron ,no me lo creia.Estuve un año para aceptarlo ,sin tratamiento,luchando conmigo mismo.Hasta que un dia me dige, esto no puede conmigo ,empece con tratamiento,encontre una asociacion donde me ayudaron a comprender mi enfermedad y a convivir con ella.Ahora despues de 7 años te puedo decir que lo tengo superado y me encuentro bastante bien haciendo una vida normal.Tengo 50 años.

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