La enfermedad de Parkinson es progresiva y avanza con suma lentitud. La
evolución actual de la patología está muy condicionada por la medicación que
recibe el paciente para paliar los síntomas. Las perspectivas de padecer la
enfermedad durante muchos años con una buena calidad de vida son enormes.
FASE PRESINTOMÁTICA
Los primeros síntomas clínicos no aparecen hasta que han muerto el 50 ó 60%
de las neuronas dopaminérgicas de la sustancia negra. Esto conlleva a la
desaparición del 80% de la dopamina en esa zona.
Al principio los síntomas motores pueden aparecer sólo en momentos de gran
estrés. En cuanto a los síntomas no motores el enfermo puede encontrarse
excesivamente fatigado, desarrollar seborrea (aumento patológico de la secreción
de las glándulas sebáceas de la piel), estreñimiento o puede mostrar un estado
de ánimo bajo llegando incluso a padecer una depresión. Estos signos pueden
padecerse durante largo tiempo sin que el médico o el enfermo lo relacionen con
la patología parkinsoniana.
ENFERMEDAD LEVE
Aparecen los primeros síntomas motores. Suele comenzar de manera muy focal,
con temblor o torpeza en un miembro concreto (por ejemplo, arrastras una pierna
al caminar), generalmente de la parte superior del tronco, como una mano o un
dedo. Afecta con menos frecuencia a una extremidad inferior.
Más adelante este temblor y el enlentecimiento de los movimientos se
manifiesta de forma tan sutil que el enfermo no ve modificada de ningún modo su
vida diaria y realiza sin ayuda todas las actividades habituales. Es posible que
le cueste más trabajo cortar un filete duro, girar con soltura en la cama o
levantarse de un sillón muy bajo, pero puede seguir llevando a cabo sus
obligaciones laborales y sociales sin problemas.
ENFERMEDAD MODERADA
Los síntomas motores se agravan. El paciente tiene problemas para ejecutar
con soltura las actividades de la vida diaria, presenta dificultad al entrar y
salir de la bañera, levantarse de la cama o afeitarse. La rigidez, la
bradicinesia y los temblores se manifiestan de forma evidente. La mano puede
adoptar la típica postura de 'tienda de campaña' o de 'cuenta de monedas', con
la muñeca flexionada y los dedos pulgar e índice se acercándose entre sí con un
fino temblor. Los pies se arrastran al caminar, pero no se producen episodios de
congelación de la marcha.
Los síntomas típicos de este periodo se ven paliados por el empleo de
levodopa y agonistas dopaminérgicos, fármacos que contrarrestan la pérdida de
dopamina que se produce con la muerte de las neuronas de la sustancia negra.
Esta terapia es muy eficaz durante los primeros años de esta etapa y el
paciente experimenta una gran mejoría que se prolonga a lo largo de todo el día,
sobre todo durante los primeros meses. Los temblores, la rigidez y la lentitud
de movimientos prácticamente desaparecen.
Sin embargo, entre tres y cinco años después de iniciar el tratamiento con
estos fármacos, aparece un fenómeno llamado 'wearing off' (desgaste). Se produce
un acortamiento de los periodos durante los cuales a medicación puede controlar
los síntomas. A medida que pasan los años la necesidad de aporte de levodopa es
mayor. Por eso cada vez es necesaria más cantidad de pastillas al día de este
precursor de la dopamina para controlar los síntomas.
La combinación de la levodopa con otros fármacos como los agonistas
dopaminérgicos ayuda a prolongar estas fases de control y retrasar la aparición
del 'wearing off'. Por eso, es muy importante que el médico adopte una buena
estrategia de tratamiento en cuanto a combinación de medicamentos para que el
paciente no genere esta 'tolerancia' a la levodopa y se pueda dilatar al máximo
la progresión hacia las fases más graves de la enfermedad.
ENFERMEDAD AVANZADA
Tras muchos años de evolución, los síntomas o signos se han generalizado y el
tratamiento con levodopa y demás fármacos no resulta del todo eficaz.
Se producen un fenómeno llamado 'on-off' o 'encendido-apagado'. En periodos
de 'encendido' el paciente se beneficia de las virtudes de la levodopa y los
demás fármacos que se le administran para paliar los síntomas y se encuentra
bien. De forma súbita todo aquello desaparece y sobrevienen bruscamente todos
los síntomas parkinsonianos. A estos periodos de empeoramiento se les denomina
periodos 'off' o 'apagado'.
Esto se produce porque los mecanismos cerebrales se han deteriorado tanto que
no puede gestionar bien la cantidad de levodopa y hay periodos de tiempo en los
que hay exceso y el paciente realiza movimientos involuntarios y otros en los
que es escasa y el paciente está parkinsoniano.
En esta fase avanzada también puede aparecer un deterioro cognitivo, es
decir, una pérdida de las funciones mentales superiores (demencia).
No obstante, si no fuera por los tratamientos que existen actualmente el
paciente se encontraría muy incapacitado. Antes de la existencia de estos
fármacos un alto porcentaje de pacientes quedaba postrado en la cama. Ahora esto
no ocurre, la calidad de vida de los enfermos de Parkinson ha mejorado
muchísimo, así como la esperanza su vida.

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