MOTORES
Relacionados con el movimiento:
- Temblor: el temblor es mucho más llamativo cuando el
paciente está en reposo y aparece en una o varias extremidades, normalmente de
la misma mitad del cuerpo. Cuando el paciente realiza movimientos voluntarios o
está durmiendo, los temblores casi siempre desaparecen. Lentos y rítmicos,
predomina en reposo (temblor de reposo) y disminuye al hacer un movimiento
voluntario.
- Sacudidas involuntarias o disquinesias: se producen en las
extremidades, la lengua o la mandíbula. No son síntomas propios de la enfermedad
sino que se presentan como efecto secundario de la medicación. Pueden aparecer
desde las fases tempranas del tratamiento, pero su incidencia aumenta con el
paso del tiempo y el cambio de medicación asociado a la progresión de la
enfermedad.
- Rigidez e hipertonía muscular: las articulaciones están 'fijas' y son
difíciles de mover con soltura. Cualquier acción se ejecuta de forma
entrecortada, como si las extremidades fueran artilugios mecánicos ensamblados
con ruedas dentadas giratorias. Se produce generalmente en fases tardías y se
debe a un aumento de la resistencia de los músculos al movimiento. Para el
paciente es muy difícil realizar tareas 'finas', como escribir (la letra se hace
pequeña y vibrada) o comer.
- Postura y marcha: los pacientes de Parkinson tienden a inclinarse
hacia delante, y adoptan una postura muy característica encorvada, con la cabeza
hacia abajo y los hombros caídos. La forma de caminar también cambia: aparece
dificultad para iniciar la marcha y para detenerse; es como si el sujeto fuese
propulsado por un motor en aceleración y sin frenos.
- Bradicinesia: es la lentitud al realizar un movimiento voluntario. Un
paciente de enfermedad de Parkinson tarda más tiempo de lo habitual en
levantarse de un sillón o simplemente mover una mano.
- Hipocinesia: es la falta o reducción en los movimientos espontáneos.
El paciente encuentra dificultades para que los músculos trabajen de forma
conjunta y coordinada. Por eso, vestirse, abrocharse los botones o lavarse los
dientes les resulta complicado. Este síntoma se hace evidente al caminar; el
paciente bracea menos, sobre todo en el lado afectado, y le falta el cortejo de
movimientos que se realiza habitualmente al andar.
La hipocinesia afecta especialmente a la cara y a los movimientos de las extremidades. El paciente pierde la mímica facial, pestañea menos y poco a poco adopta una cara inexpresiva, como una máscara de cera.
En fases avanzadas de la enfermedad se manifiesta el bloqueo motor o congelación. El paciente se queda como pegado al suelo, algo que suele ocurrir al cambiar la superficie por la que camina (cruzar el umbral de la puerta, bajar o subir un escalón) o al cambiar de dirección.
- Alteración de la marcha e inestabilidad postural: aparece en etapas
tardías como consecuencia de todos los síntomas anteriormente descritos. En un
individuo sano, los constantes ajustes corporales que se producen al caminar
(adelantar un pie, retrasar el otro, balancear los brazos…) se realizan de forma
automática. El paciente con enfermedad de Parkinson debe ejecutar todas estas
combinaciones coordinadas de contracciones y relajaciones musculares de forma
casi consciente y meticulosa.
- Trastornos del habla: las alteraciones en la voz, la articulación de
la palabra y el lenguaje son síntomas característicos de la enfermedad. Los
pacientes articulan peor, tienen voz ronca y el tono varía. Estos trastornos son
consecuencia de la rigidez de los músculos de la cara, la pérdida del control
motor de la laringe y al deterioro del ritmo de la respiración.
- Problemas del sistema nervioso autónomo: se alteran muchas funciones corporales que los sujetos sanos controlan de forma automática y no consciente. La salivación de los pacientes aumenta de forma considerable, se producen cambios en la temperatura corporal, sudan más o tienen problemas de estreñimiento. También aparecen dificultades para tragar por trastornos en la movilidad.
- NO MOTORES
Estos signos de la enfermedad están relacionados con el pensamiento, el
estado de ánimo y otras funciones mentales superiores.
- Depresión: Entre el 30 y el 50% de los enfermos de Parkinson sufren depresión. Es un síntoma habitual y puede aparecer desde el principio de la enfermedad. También puede producirse ansiedad e irritabilidad por el deseo de moverse con la facilidad de antes.
- Demencia (de los cuerpos de Lewy): Entre el 15 y el 25% de los
pacientes pueden desarrollar demencia. La incidencia de deterioro cognitivo es
mayor entre los pacientes que comienzan a padecer la enfermedad a edades
avanzadas.
Por el contrario, es muy raro que se produzca en los 10 ó 20 primeros años de
evolución en aquellas personas que han comenzado a padecer la enfermedad a
edades tempranas.
Consiste en pérdida de memoria, defectos o pérdida del lenguaje, incapacidad para reconocer personas, objetos o sonidos y extrema dificultad para dar un uso convencional a los objetos.
- Trastornos del sueño: Los temblores, la depresión y los calambres
despiertan al paciente por las noches, alterando su ciclo de sueño. También
puede aparecer somnolencia diurna excesiva.
Otros síntomas a tener en cuenta son la lentitud de pensamiento, dificultad para pensar con claridad, hormigueo o dolor en las extremidades, intranquilidad, fatiga, calambres, disfunción olfatoria, seborrea y entumecimiento en el esófago.

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